
Uno de cada cinco jóvenes vascos tiene diagnosticado un trastorno de salud mental, y el consumo de ansiolíticos se ha multiplicado por 6 entre los jóvenes. Llama la atención la edad con la que se prescriben los ansiolíticos a las niñas: entre 11 y 12 años. ¿Qué está pasando? ¿A qué estamos mirando?