
Touré, un africano en situación irregular, ofrece sus servicios en todos los campos de la magia. Él es venerable para los vecinos africanos, deseable para las mujeres blancas y despreciable para los policías. El instinto de supervivencia le lleva a convertirse en un detective improvisado. El destino le ha llevado a relacionarse tanto con los más humildes de la sociedad bilbaína como con gente de alto nivel.