
Kepa Junkera salió de escena el 6 de diciembre de 2018 en Gante, Bélgica. Desapareció, su acordeón dejó de sonar. Las noticias hablaban de un ictus, un ingreso hospitalario de urgencias, proceso de recuperación y después nada. Después llegaron dos años de duro trabajo, de sesiones de rehabilitación para recuperar la movilidad de su cuerpo, para aprender a hablar, mover las manos, girar la cabeza, comer, seguir viviendo. Porque Kepa sigue viviendo, sigue creando, emocionándose con el arte, con la música, con la poesía, con la pintura, con la fotografía. Este documental es el relato de esa emoción.