
En el otoño de 1936, en plena Guerra Civil, se constituyó el primer Gobierno Vasco, un ejecutivo de concentración formado por representantes de distintas ideologías que unieron fuerzas para sostener y organizar la vida colectiva en uno de los momentos más difíciles de la historia. Aunque solo permaneció nueve meses en su territorio, su legado político, institucional y moral perduró durante más de cuatro décadas en el exilio.