
Cuando el 20 de octubre de 2011 ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada, más de 300 víctimas de la organización contaban con un caso sin resolver. Hoy se preguntan por qué, quién fue, y cómo. Reclaman el derecho a saber toda la verdad sobre lo ocurrido. Esa misma necesidad tienen todas las víctimas del terrorismo.