
El pasado 24 de febrero estalló la guerra en Ucrania. No hay que hacer mucho esfuerzo para comparar lo que sucede hoy en día con lo que pasó en Euskadi hace más de 85 años: muerte, destrucción, intentar derrocar un gobierno legítimo y democrático y, sobre todo, millones de refugiados abandonando sus casas. Entre ellos están Halyna y Anna que llegaron a Euskadi en los primeros compases del conflicto dejando atrás a los suyos. Un sufrimiento al que no ha sido ajeno muchas familias vascas. La red de solidaridad con los refugiados ucranianos no tiene precedentes.