
La paz definitivamente no depende sólo de una Administración, está en manos de muchos agentes. Desde Madrid, representantes de los gobiernos de Suárez, González, Aznar y Zapatero mantuvieron conversaciones con ETA durante 40 años. Al mismo tiempo, en Euskadi, el Parlamento Vasco, los partidos políticos y la sociedad civil crearon las condiciones para consolidar la paz, planteando iniciativas que mejoren la convivencia y la reconciliación.