
Luis de Lezama, Premio Nacional de Gastronomía, es un sacerdote alavés que ha dedicado buena parte de su vida a ayudar a gente sin recursos. La Taberna del Alabardero, un restaurante creado en 1974, fue la salvación de muchos jóvenes marginales cuyo futuro pendía de un hilo. Allí pudieron aprender el oficio de la restauración.