
Un hombre, una mujer y su pequeña hija conviven en un apartamento del País Vasco. Las tareas domésticas y los gestos cotidianos se superponen a paisajes de un verde intenso. Los realizadores y sus dobles reinterpretan fragmentos de un diario. La música a primera vista llena el salón y los dibujos de los niños cobran vida. La observación silenciosa, salpicada de momentos de fantasía, forma un collage de rutinas cotidianas, iluminando las inagotables labores e improvisaciones necesarias para mantener una familia, un hogar y la realización de una película.