
La muerte de un apostador es el acontecimiento central de la novela "Hamaseigarrenean aidanez", narrada desde diferentes personajes y puntos de vista; una trajedia rural. "No tuve que abrir ninguna ventana para conocer lo que me iba a pasar", esa corazonada de la viuda Marcelina domina desde el principio la trama. Anjel Lertxundi (Orio, 1948) recoge una visión profunda de la soledad y el sufrimiento de una mujer.