
Como consecuencia de la Guerra Civil española, cerca de 32.000 niños tuvieron que dejar sus casas y familias y salir al exilio. Los países receptores fueron, básicamente, Francia, Reino Unido, Bélgica y la Unión Soviética. Lo que, en principio, iba a ser una salida provisional de tres meses, se convirtió en un largo exilio, de años en muchos casos. Además, huyendo de la Guerra Civil, se encontraron con la Segunda Guerra Mundial, y con ello, un penoso periodo de estrecheces y sufrimiento. Algunos regresaron, otros no.