
Mikel (34 años) vive en Euskadi, está en el paro, su novia lo ha dejado hace poco por otro y siente que su vida y todo lo que le rodea es una mierda. Por decirlo de una manera rápida, odia Euskadi. Por eso acepta la propuesta de un tío segundo (hijo de la hermana emigrada a Argentina de un abuelo) con el que sólo ha tenido contacto por Facebook para irse a Argentina a trabajar en la empresa que están montando. La propuesta le ofrece la posibilidad de trabajar y de poner tierra de por medio cambiando completamente de ambiente. Sin embargo, cuando Mikel llega a Argentina escapando de Euskadi, se encuentra con algo completamente inesperado: ha llegado a una pequeña Euskadi habitada por argentinos que nunca han pisado la tierra de sus antepasados pero la viven con pasión y de manera idealizada. Por supuesto, desde el momento en el que Mikel pisa la Euskal Etxea, se convierte en una especie de *súper vasco* para toda la colonia.