
Sentado en una colina, Inaxio siente con un verso el asesinato de su mujer. La canción, al parecer, llama a su nieta Ekaitz y regresa al caserío para cuidar a su abuelo y a los animales y alimentos que les acompañan. Ambos, con diferentes perspectivas del entorno, se volverán a unir y se enfrentarán a las complicaciones futuras.